El motociclismo y su impacto en el planeta

¿Alguna vez ha visto un box de MotoGP?

En el ambiente de un box resalta una emoción inimaginable por nuestro deporte y muchas personas van de aquí para allá para poner todo a punto para la carrera o para el regreso del corredor al box. ¡Es un río de gente!

Lo que también resalta, es que los boxes lucen impecables, todo en su puesto, todo impoluto. No se ven desechos por ningún lado, y aquello que es desechable es llevado a contenedores especialmente designados para ello.
Y un detalle, tal vez menos conocido, pero no menor: la incidencia de las motocicletas en la contaminación ambiental global es del 0,4%, razón por la que vale echarle un vistazo a nuestra comunidad deportiva.

El otro esfuerzo que hacen los organizadores de nuestro deporte, es crear la estructura y las recomendaciones precisas para que el público pueda mantener en perfectas y limpias condiciones el sitio que ocupan. El ejemplo más resaltante y óptimo es el del público de Japón, pero ya sabemos que la limpieza y el orden es un sello en su cultura.

En cuanto al consumo de combustible de las motocicletas de competición, podemos añadir que, en los últimos 20 años, este consumo se ha reducido en un 50%, gracias al avance tecnológico y a las importantes inversiones de las industrias de deportes de motor.
Sin embargo, no todo lo que se llama “eco” es viable, porque tiene efectos e implicaciones en otras áreas.

Por ejemplo, algunas de las inversiones en el campo de las cuatro ruedas están concentradas en motores exclusivamente eléctricos, lo cual lleva al cierre de muchas empresas de producción industrial de piezas para automóviles de combustión interna, así como la pérdida de empleo de muchos trabajadores.

Por otra parte, es válido preguntarnos cuáles son las reglas del 100% ecológico ya que el sistema de producción de piezas para motores eléctricos está esparcido en diferentes países de distintos continentes, así como también la materia prima necesaria para hacer estos motores eléctricos. Es un claro ejemplo de conflicto de intereses.

Un problema que podría generar los sistemas de propulsión a través de baterías eléctricas, es que se caerían las centrales eléctricas que producen la energía que necesitarían estos motores, porque estamos suponiendo que, si todos los vehículos van a ser eléctricos, es porque existe la infraestructura mundial de millones de columnas de reabastecimiento suficientes para poder recargar energía y transitar con ellos.

¿Todos estamos preparados para los motores eléctricos? La respuesta inmediata es no. Uno de los ejemplos más contundentes es África donde la mitad de su población no cuenta con energía eléctrica. ¿Con cuál tipo de energía funcionaría? ¿con costosas instalaciones ecosostenibles?
Qué bueno sería que todos los países puedan desarrollar sus propias industrias. Ojalá llegue el momento de suplir esta enorme falla.

El problema es de orden global: o todos hacemos lo mismo, o no es posible ningún contrato con sociedades que sí pueden y otras que no. Sólo sería un negocio para algunos y no una solución que nos ayude a vivir en un planeta con un mejor ambiente para todos. Serviría mucho actuar con responsabilidad, y eso, en nuestra opinión, puede alcanzarse con un acuerdo 100% global. ¿Se hará? No tenemos respuestas.
Por lo pronto, sigamos manejando nuestras motocicletas serenamente, visto que somos el problema de menor impacto.

The AIMA Team